Los republicanos del Congreso de Estados Unidos han dado un paso decisivo hacia la aprobación de un ambicioso paquete presupuestario propuesto por el expresidente Donald Trump. El plan contempla amplias reducciones de impuestos, incrementos en el gasto federal y ajustes severos en programas sociales como Medicaid, en medio de una fuerte oposición de los demócratas y divisiones dentro del propio partido republicano.
Durante una maratónica sesión de más de 26 horas, los comités de Medios y Arbitros, y de Energía y Comercio —ambos dominados por los republicanos— aprobaron las medidas clave del proyecto. Los legisladores republicanos utilizaron su mayoría para rechazar todas las enmiendas presentadas por los demócratas, quienes boicotearon activamente la iniciativa.
Uno de los puntos más polémicos es la restricción en los requisitos de elegibilidad para Medicaid, el programa que proporciona cobertura médica a más de 70 millones de estadounidenses con bajos ingresos. La propuesta busca reducir el acceso al programa como parte de un esfuerzo más amplio por recortar el gasto en la red de seguridad social.
El paquete, apodado por Trump como la “Gran Ley Bonita”, implicaría un endeudamiento adicional de hasta 4 billones de dólares, lo que incrementaría la ya abultada deuda nacional, actualmente en 36.2 billones de dólares —equivalente al 127% del PIB—. A pesar de estas cifras, los republicanos aseguran que el plan es necesario para estimular el crecimiento económico y corregir el rumbo fiscal del país.
No obstante, el camino hacia su aprobación no está libre de obstáculos. Algunos legisladores republicanos moderados, especialmente de estados con altos impuestos como Nueva York y California, han expresado su rechazo a ciertos aspectos del proyecto, como el límite a las deducciones fiscales estatales y locales (SALT). Por otro lado, los sectores más conservadores del partido exigen aún mayores recortes en el gasto público.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, confía en lograr la aprobación del paquete antes del Día de los Caídos, el próximo 26 de mayo. Sin embargo, la fractura interna y la falta de apoyo demócrata ponen en duda si el plan logrará llegar a la mesa de Trump para convertirse en ley.



