Los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Siete (G7) han expresado su compromiso de abordar los “desequilibrios excesivos” de la economía mundial. En un comunicado emitido en Banff, Canadá, los funcionarios del G7 —que incluye a EE. UU., Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón— señalaron la necesidad de un entendimiento común sobre cómo las “políticas y prácticas ajenas al mercado” socavan la seguridad económica internacional, en una clara alusión a China, aunque sin mencionarla directamente.
El comunicado enfatizó la importancia de un campo de juego nivelado y un enfoque coordinado para abordar el daño causado por aquellos que no cumplen con las mismas reglas o carecen de transparencia. También se solicitó un análisis sobre la concentración del mercado y la resistencia de la cadena de suministro internacional.
Los líderes del G7 también reconocieron un aumento en los envíos internacionales de bajo valor, o paquetes “de minimis”, que suelen provenir de minoristas chinos como Temu y Shein. Advirtieron que estos envíos tienen el potencial de desbordar los sistemas aduaneros y de recaudación de impuestos, además de ser utilizados para el contrabando de material ilícito.
Mientras tanto, el dólar estadounidense ha experimentado una depreciación. Analistas de Citigroup sugieren que la divisa podría caer aún más a medida que se alcancen acuerdos para reducir aranceles con los principales socios comerciales, aunque el G7 no se pronunció directamente sobre las políticas monetarias. El debate subraya la complejidad de las relaciones comerciales globales y la búsqueda de soluciones a las tensiones arancelarias actuales.



