La inflación general en México se desaceleró levemente al registrar un incremento de 4.51% durante la primera quincena de junio, impulsada principalmente por ajustes a la baja en precios de productos agropecuarios y energéticos. Esto marca un ligero respiro tras meses de presiones al alza en el índice de precios al consumidor.
Sin embargo, la inflación subyacente —que excluye bienes con precios volátiles como alimentos y combustibles— llegó a su nivel más alto en 13 meses. Este fenómeno responde al fuerte dinamismo de los servicios, cuyos costos han acelerado en lo que va del año debido a una mayor demanda interna y ajustes tarifarios en sectores regulados.
A pesar de la moderación general, el Banco de México mantiene la atención sobre la evolución subyacente como variable clave para decidir su próxima política monetaria. Analistas estiman que, de mantenerse las presiones de servicios, podría postergar un recorte de tasas hasta ver señales claras de enfriamiento.
Los expertos advierten que los productos agropecuarios podrían convertir la desaceleración en un fenómeno transitorio si factores como el clima adverso o alzas de combustibles interrumpen la tendencia. Por ello, el seguimiento minuto a minuto de canasta básica y energía será crucial para anticipar posibles sorpresas en los próximos meses.



