China está aprovechando una «rara oportunidad estratégica» para lanzar una campaña integral que impulse el papel global de su moneda, el yuan. Ante los múltiples desafíos que enfrenta el dólar estadounidense, Beijing está intensificando sus esfuerzos para reducir la dependencia global de la divisa de reserva mundial. Las autoridades chinas ven la errática toma de decisiones de Estados Unidos y las actuales tensiones geopolíticas como el momento más propicio en años para consolidar la posición del yuan en la economía global.
Las nuevas medidas chinas van más allá de facilitar el comercio; buscan abrir sus mercados financieros e integrar aún más el yuan en los flujos de inversión internacionales. Esto incluye la flexibilización de los controles de capital, la expansión de los sistemas de pago transfronterizos y el lanzamiento de nuevos productos financieros diseñados para atraer la inversión extranjera. Según Lynn Song, economista jefe para la Gran China en ING Bank NV, estas acciones son «pasos en la dirección correcta» para que el yuan se posicione entre las monedas globales más importantes. El gobernador del banco central chino, Pan Gongsheng, incluso ha imaginado un nuevo orden monetario global con un papel reducido para el dólar.
Para materializar esta visión, el Banco Popular de China planea establecer un centro de operaciones internacional para el yuan digital en Shanghái y está explorando el lanzamiento de futuros sobre divisas nacionales. En Hong Kong, ya se ha implementado un sistema de pagos rápidos que permite transferencias en yuanes o dólares de Hong Kong hacia China continental, fortaleciendo la integración de ambos mercados. Además, se contempla la posibilidad de vincular las monedas estables con el yuan, un movimiento que Christopher Hui, secretario de Servicios Financieros y del Tesoro de Hong Kong, no descarta, aunque reconoce la necesidad de considerar riesgos y otros factores macroeconómicos.
China también está facilitando los flujos de capital al abrir más productos comerciales nacionales a la inversión extranjera y aumentar las cuotas para que residentes locales inviertan en valores extranjeros, impulsando así la circulación internacional del yuan. El sistema de pagos transfronterizos chino, CIPS, ha ganado impulso al expandirse para abarcar más bancos extranjeros, lo que se espera incremente las liquidaciones en yuanes en las transacciones transfronterizas. Aunque la moneda china aún representa solo el 2.2% de las reservas mundiales, su participación en las transacciones transfronterizas ya ha superado al dólar en los últimos años, y se proyecta que la liquidación en yuanes en el comercio de bienes alcance el 40% para finales de año. No obstante, China enfrenta desafíos internos como la desaceleración económica y las presiones deflacionarias, que los economistas de Morgan Stanley señalan como fundamentales para un uso internacional más amplio de su divisa.



