La deuda pública de México ha experimentado un crecimiento notable, aumentando en más de 2 billones de pesos en solo un año, alcanzando cifras sin precedentes. Esta escalada sitúa el endeudamiento total del país por encima de los 15 billones de pesos, lo que representa un punto crítico para las finanzas nacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado sobre esta tendencia, proyectando que la deuda del gobierno federal podría acercarse al 60% del Producto Interno Bruto (PIB) para el cierre de 2024. Este incremento subraya los desafíos fiscales que enfrenta la administración actual y la próxima.
Particularmente, entre diciembre y mayo recientes, el gobierno de México contrajo un endeudamiento adicional de 250 mil millones de pesos. Este monto forma parte del crecimiento total de la deuda y refleja las necesidades de financiamiento para sostener las operaciones gubernamentales y los proyectos de desarrollo. El gasto en programas sociales y obras de infraestructura, si bien busca impulsar la economía, está contribuyendo a esta creciente carga.
La composición de esta deuda incluye tanto obligaciones internas como externas, y su incremento genera preocupación sobre la sostenibilidad a largo plazo. Un mayor endeudamiento podría implicar una porción más grande del presupuesto destinada al servicio de la deuda, limitando la capacidad de inversión en áreas clave como salud, educación y seguridad. La nueva administración tendrá el reto de implementar estrategias fiscales que permitan contener este crecimiento y asegurar la estabilidad económica del país en un contexto global de alta incertidumbre.



