La economía mexicana exhibió una desaceleración en junio, con un crecimiento mensual del 0.2% en el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del INEGI. Este dato marca dos meses consecutivos de menor dinamismo, tras un 0.5% en abril y un estimado del 0.3% en mayo. Aunque la actividad económica ha mostrado avances, la desaceleración mes a mes genera un panorama de cautela para el segundo semestre del año.
A pesar de esta tendencia a la baja en el ritmo de crecimiento mensual, el INEGI prevé un ligero avance económico para el segundo trimestre del año, ligando tres meses consecutivos al alza. El crecimiento proyectado para el trimestre se atribuye principalmente a la expansión de los sectores secundario (industrias) y terciario (servicios), que en junio crecieron un 0.2% cada uno. Este desempeño trimestral es crucial para la estabilidad macroeconómica del país.
Sin embargo, la economía mexicana enfrenta una incertidumbre considerable, tanto a nivel interno como externo. Las políticas que podría implementar una posible futura administración de Donald Trump en Estados Unidos, así como el escrutinio internacional sobre migración y crimen organizado, son factores externos de riesgo. Internamente, las preocupaciones giran en torno a la reforma judicial y su impacto en la operación de los jueces. Mientras la Secretaría de Hacienda proyecta un crecimiento anual del PIB entre 1.5% y 2.3% para 2025, otras organizaciones como el IMEF y la OCDE son más conservadoras, anticipando tasas de crecimiento inferiores al 0.5%.



