El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) ha emitido una seria advertencia: el ajuste fiscal implementado en México ha recaído desproporcionadamente en recortes a la inversión pública, lo que podría tener un impacto negativo significativo en el crecimiento económico del país. Esta estrategia presupuestaria, aunque busca la disciplina fiscal, amenaza la capacidad de México para generar desarrollo a largo plazo y modernizar su infraestructura.
La decisión de reducir la inversión pública, en lugar de optimizar otras áreas del gasto o aumentar los ingresos, es motivo de preocupación. Históricamente, la inversión, tanto pública como privada, es un motor clave para el crecimiento económico, ya que fomenta la creación de empleos, mejora la productividad y atrae capital. Al recortar esta partida, el gobierno podría estar sacrificando el potencial de crecimiento futuro por la estabilidad fiscal a corto plazo, lo cual es una visión crítica del CIEP.
Este enfoque en el ajuste fiscal tiene implicaciones profundas para la competitividad y el desarrollo de México. La falta de inversión en infraestructura, educación, salud y energía puede mermar la productividad y limitar la capacidad del país para aprovechar oportunidades como el nearshoring. Es fundamental que se reevalúe la composición del gasto público para asegurar que la sostenibilidad fiscal no se logre a expensas del desarrollo productivo y el bienestar a largo plazo de la población.



