El mercado de divisas canadiense se mantiene estable, una calma que contrasta con el debate interno que vive el máximo órgano de política monetaria del país. Las actas de la última reunión del Banco de Canadá (BoC) revelaron una profunda división entre sus gobernadores sobre la dirección futura de las tasas de interés. A pesar de que la tasa oficial se mantuvo en 2.75%, los argumentos para un recorte se están fortaleciendo.
Por un lado, algunos miembros del consejo temen que una mayor flexibilización podría reactivar las presiones inflacionarias a largo plazo, una vez que la demanda económica se recupere por completo. Por otro, otros gobernadores argumentan que, si bien el impacto de los aranceles estadounidenses ha sido limitado hasta ahora, un mercado laboral debilitado podría justificar un apoyo adicional, incluyendo recortes en las tasas.
La revelación de esta división ha captado la atención de los mercados. La probabilidad de que el BoC reduzca las tasas en su próxima decisión del 17 de septiembre ha aumentado, según las estimaciones de los inversores. La moneda canadiense, sin embargo, se ha mantenido estable frente al dólar estadounidense, demostrando una postura de cautela a la espera de más claridad.
La situación actual subraya la complejidad de la política monetaria en un entorno de incertidumbre económica global. La división del BoC evidencia el difícil equilibrio entre controlar la inflación y sostener el crecimiento. La próxima decisión de la institución será crucial para definir el rumbo de la economía canadiense.



