El déficit comercial de Colombia se ha disparado de manera alarmante, duplicándose en junio de 2025 para alcanzar la cifra de 1,098.2 millones de dólares. Este resultado representa un fuerte deterioro en comparación con los 485.4 millones de dólares del mismo mes del año anterior, lo que enciende las alarmas sobre la salud de la balanza de pagos del país.
El principal motor de este desequilibrio fue la caída abrupta de las exportaciones, que se desplomaron un 18.7% interanual. El retroceso fue generalizado, afectando tanto a los sectores de combustibles y minería, que son pilares de la economía, como a las ventas de productos manufacturados. En contraste, las importaciones continuaron con un crecimiento moderado, aumentando un 4.4%, impulsadas por la demanda de bienes manufacturados.
Este escenario es un claro reflejo de la vulnerabilidad de la economía colombiana a los vaivenes del mercado global. La caída de las exportaciones de combustibles y materias primas, sumada a una demanda de importaciones que sigue activa, ejerce una presión significativa sobre el peso colombiano y la capacidad del país para generar divisas.
El creciente déficit comercial es un desafío crítico para las autoridades económicas. Si la tendencia continúa, podría llevar a una mayor depreciación de la moneda, encareciendo el costo de los productos importados y afectando el poder adquisitivo de los ciudadanos. La situación exige un análisis profundo de la competitividad de las exportaciones y una estrategia para diversificar el comercio exterior.



