Los rumores sobre un posible rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI) a economías europeas clave como Francia y el Reino Unido se han convertido en la comidilla del mundo financiero. Aunque la mayoría de los analistas califican la idea de exageración, la advertencia de un funcionario francés de que es un «riesgo real» subraya la preocupación por las fragilidades fiscales de estos países. El runrún es un reflejo del nerviosismo de los mercados.
Las cifras económicas dan sustento a la alarma. La deuda pública de Francia se sitúa cerca del 110% del PIB, un nivel que se considera insostenible sin una consolidación fiscal. El Reino Unido también enfrenta un alto nivel de deuda que supera el 100% de su PIB. Ambas economías se ven afectadas por la inestabilidad política, que dificulta la implementación de las reformas fiscales necesarias para tranquilizar a los inversores. Sin embargo, la confianza del mercado en la capacidad de sus bancos centrales (el BCE y el Banco de Inglaterra) para respaldar sus economías ha evitado, por ahora, una crisis de deuda.
Aunque el fantasma del FMI ronda, los analistas sostienen que un rescate es sumamente improbable. Francia probablemente contaría con el apoyo de la Unión Europea en caso de apuro, mientras que el historial reciente del Reino Unido demuestra una capacidad para resistir los choques fiscales. El debate sirve como una advertencia a los líderes políticos, para que se tomen en serio la necesidad de disciplina fiscal y frenen el riesgo de que la inestabilidad política se traduzca en una crisis económica real.



