La confianza perdida: inversión extranjera en picada

La nueva inversión extranjera directa cayó a solo 9.2% del total. México enfrenta el reto urgente de recuperar la confianza empresarial para generar empleos, ingresos y bienestar.

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Si me preguntas cuál de todas las variables económicas elegiría para responder a la pregunta “¿cómo va la economía?”, la respuesta es clara: la inversión directa.

Es la que los empresarios destinan a producir bienes y servicios, con los cuales satisfacemos nuestras necesidades. Está directamente ligada al crecimiento económico, porque la producción de bienes y servicios es lo que lo mide. Y, al mismo tiempo, se relaciona con la creación de empleos —porque para producir alguien tiene que trabajar— y con la generación de ingresos —porque a quien trabaja se le paga—. Empleos e ingresos que son dos de las condiciones indispensables para elevar el bienestar de las personas.

La inversión depende de la confianza

¿De qué depende cuánto se invierte directamente en un país? De la confianza que tengan los empresarios para hacerlo. Esa confianza se traduce en instalaciones, maquinaria y equipo, es decir, en inversión fija bruta, que proporciona la infraestructura física para los procesos de producción y que, por lo mismo, es un buen indicador del comportamiento de la inversión en general.

¿Cómo anda México en esta materia?

Con datos del INEGI, en agosto de 2024 la confianza de los empresarios para invertir directamente en el país fue de 39.8 puntos en una escala de 0 a 100. Un año después, en agosto de 2025, cayó a 31.2 puntos. En solo un año pasamos de 39.8 a 31.2. Una caída preocupante, muy preocupante.

Lo que muestran las cifras

Esta falta de confianza ya se refleja en la inversión extranjera directa, es decir, los capitales que se originan en otros países pero que vienen a México a producir, generar empleos e ingresos. Porque lo que importa no es dónde se originan los capitales, sino dónde se invierten.

La inversión extranjera directa se divide en tres rubros:

  1. Nuevas inversiones, el indicador más claro de la confianza que tienen los empresarios extranjeros en México.
  2. Reinversión de utilidades, es decir, las ganancias generadas en México que se vuelven a invertir aquí.
  3. Cuentas entre compañías, transferencias entre la matriz en el extranjero y la filial en México.

Los números no dejan lugar a dudas:

  • En el primer trimestre de 2025, México captó 1,993 millones de dólares de nueva inversión extranjera directa, de un total de 23,417 millones.
  • En el segundo trimestre, captó apenas 1,155 millones, solo el 9.2% del total. Muy por debajo del promedio histórico, que ronda el 35%.

También cayó la reinversión de utilidades:

  • Primer trimestre: 19,130 millones de dólares.
  • Segundo trimestre: 9,784 millones. Una reducción cercana a los 10 mil millones en solo tres meses.

El reto

¿Qué nos dicen estas cifras? Que no existe la suficiente confianza de los empresarios, nacionales y extranjeros, para invertir más —y sobre todo en nuevas inversiones— en México.

En el primer trimestre se captaron 1,993 millones de dólares de nuevas inversiones; en el segundo, apenas 1,155 millones, equivalentes a 9.2% del total. Claramente insuficiente.

El reto económico de México es evidente: recuperar la confianza empresarial. Porque de esa confianza depende que se invierta directamente en el país, que se produzcan bienes y servicios, que se creen empleos y que se generen ingresos.

Empleos e ingresos que son dos de las variables de las cuales depende, en muy buena medida, el bienestar de las personas. Y es precisamente el bienestar de las personas lo que está en juego con estas cifras tan bajas de inversión extranjera directa.

¿Será el gobierno consciente del reto que enfrentamos?

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