El sector del pequeño comercio en México ha encendido las alarmas tras la propuesta del gobierno de aumentar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los refrescos y cigarros. Según la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), esta medida podría poner en riesgo la viabilidad de hasta 60,000 negocios. El sector argumenta que un aumento en el precio de estos productos reduciría drásticamente su consumo, lo que afectaría de forma significativa sus ingresos y los obligaría a cerrar.
El gobierno ha defendido la medida como necesaria para combatir la obesidad y el tabaquismo, dos de los principales problemas de salud pública en México. El IEPS sobre los productos no saludables es una forma de desincentivar su consumo y de generar ingresos para el sector de la salud. Sin embargo, la propuesta ha generado un intenso debate. Los pequeños comerciantes argumentan que el impuesto los perjudica a ellos, mientras que las grandes cadenas de supermercados, que venden una gama más amplia de productos, no se verían tan afectadas.
La situación actual es un recordatorio de que las políticas fiscales tienen un impacto directo en la economía. El aumento del IEPS, aunque busca un objetivo noble de salud pública, podría tener un efecto perverso, ya que podría llevar al cierre de miles de negocios y a la pérdida de empleos. El gobierno se encuentra en un dilema, en el que debe equilibrar la necesidad de proteger la salud de los mexicanos con la de proteger a un sector económico que es vital para el país.



