La transición de una economía lineal de «usar y tirar» a una economía circular es uno de los mayores desafíos económicos y ambientales de nuestro tiempo. A pesar de los esfuerzos globales, el modelo circular, que busca reutilizar y reciclar productos, sigue siendo más una aspiración que una realidad. El principal problema radica en el diseño de los productos, que a menudo no está pensado para ser reciclado, y en el alto costo de la infraestructura necesaria para la gestión de residuos y el reciclaje.
El reto de la economía circular es tanto tecnológico como financiero. La industria necesita invertir miles de millones de dólares en nuevas tecnologías para hacer que el reciclaje sea más eficiente y rentable. Además, se necesita un cambio en la mentalidad de los consumidores y de las empresas. El modelo lineal es más fácil y más barato de implementar. La economía circular, en cambio, requiere una inversión inicial más alta y un cambio en los procesos de producción.
Sin embargo, el costo de la inacción es mucho mayor. La economía lineal es insostenible a largo plazo. La escasez de recursos y la contaminación están afectando a la economía global. La transición a una economía circular no es solo un problema ambiental; es un problema de supervivencia económica. La capacidad de las empresas y de los gobiernos para resolver este desafío será la prueba de fuego de su compromiso con un futuro más sostenible.



