El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha encendido las alarmas sobre la perspectiva de la inflación mundial, señalando que la creciente ola de aranceles está creando un panorama «desigual». En su último informe, el FMI advierte que las tensiones comerciales y las políticas proteccionistas están elevando los precios en algunos países, mientras que en otros el efecto es más moderado. Esta divergencia en la inflación complica la labor de los bancos centrales.
El problema es que los aranceles no solo encarecen los bienes importados, sino que también interrumpen las cadenas de suministro globales, lo que aumenta los costos de producción para las empresas. Esta situación afecta tanto a los países que imponen los aranceles como a aquellos que los reciben, generando un efecto bumerán que se traduce en precios más altos para los consumidores. El FMI ha señalado que, en un momento de fragilidad económica global, los aranceles son una amenaza para el crecimiento y la estabilidad.
La advertencia del FMI es un recordatorio de que la economía global está profundamente interconectada y que los aranceles, aunque se vendan como una herramienta para proteger la industria nacional, tienen un costo. El FMI pide una mayor cooperación internacional para evitar una guerra comercial que podría tener un impacto devastador en la economía global.



