El Festival Internacional Cervantino 2025 vivió una reinterpretación impactante del clásico “Giselle”, que se convirtió en un grito de justicia social. La coproducción entre el Taller Coreográfico de la UNAM (TCUNAM) y la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), bajo la dirección de Melva Olivas y Luis Manuel Sánchez Rivas, llevó la obra original del siglo XIX a un contexto actual, reflejando las alarmantes desapariciones y feminicidios en México.
En esta versión, las Wilis, espíritus de novias traicionadas en el ballet original, se transforman en una representación de las mujeres desaparecidas, víctimas de violencia de género. Olivas explicó que la pieza es una forma de contextualizar la problemática social del país, utilizando el ballet clásico como una herramienta de denuncia. “El arte puede hablar desde lo sensible, tocando las emociones más allá de las cifras”, comentó la coreógrafa.
El punto culminante de la obra es una escena conmovedora en la que, en un silencio absoluto, la madre de Giselle pronuncia un desgarrador clamor por las mujeres desaparecidas, mientras se mencionan nombres de víctimas reales, llenando el escenario de un rojo intenso, simbolizando el dolor y la urgencia de la justicia.
Además de la danza, la OCBA presentó un programa histórico el 19 de octubre titulado “Jóvenes Compositoras”, donde cinco mujeres compositoras estrenaron obras originales. Este concierto resalta la importancia de visibilizar la creación femenina, un tema también subrayado por Olivas, quien destacó la colaboración con otras creadoras en esta producción. La obra no solo honra el legado clásico, sino que también abre un espacio para la reflexión sobre la violencia de género y el poder del arte en tiempos de crisis.



