El panorama financiero en México acaba de experimentar un cambio significativo con la aprobación de la licencia para operar como banco de institución múltiple a la fintech británica Revolut. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) otorgó la luz verde a la compañía, que ya es un referente global con más de 40 millones de clientes, permitiéndole entrar de lleno a un mercado clave en América Latina.
La entrada de Revolut es una señal crítica de la madurez y atractivo del sector fintech mexicano, posicionando al país como un polo de innovación financiera. Al obtener una licencia bancaria completa, Revolut tendrá la capacidad de ofrecer una gama más amplia de servicios financieros regulados, incluyendo productos tradicionales como cuentas de débito, crédito y préstamos, más allá de las transferencias internacionales y el cambio de divisas por las que es conocida.
El lanzamiento oficial de operaciones intensificará la competencia digital, obligando a la banca tradicional y a otras neobanks (como Nu o Hey Banco) a innovar más rápidamente y mejorar sus ofertas al consumidor. Revolut históricamente ha destacado por sus bajas comisiones en transacciones internacionales y su tecnología ágil, lo que supone una presión directa sobre los márgenes de las entidades establecidas.
Desde una óptica crítica, la CNBV y el Banco de México deberán mantener una vigilancia estricta. Si bien la competencia beneficia al consumidor con mejores servicios y menores costos, la rápida expansión de las fintech con licencias bancarias introduce nuevos desafíos de estabilidad financiera y protección al usuario. El éxito de Revolut dependerá de su capacidad para escalar sus operaciones en el país, gestionar los riesgos regulatorios y ganar la confianza de un público que aún valora la solidez de las instituciones financieras tradicionales.



