La recaudación total de impuestos en Argentina cayó aproximadamente un 3.5% en términos reales durante octubre de 2025 en comparación con el año anterior, alcanzando los $16.1 billones de pesos. Si bien la caída general se explica por la ausencia de ingresos extraordinarios y la eliminación de algunos impuestos (como el Impuesto PAÍS, que ya no se encuentra vigente), el dato más crítico proviene del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
El IVA, un tributo indirecto fuertemente ligado al consumo, recaudó $5.7 billones, logrando una variación interanual nominal del 31.7%. Este porcentaje es prácticamente idéntico a la inflación acumulada entre octubre de 2024 y septiembre de 2025.
Desde una perspectiva económica y crítica, el IVA es un barómetro del consumo y la actividad. El hecho de que la recaudación de este impuesto haya crecido solo a la par de la inflación significa que en términos reales no hubo ni crecimiento ni una caída significativa del consumo. Los analistas interpretan esto como un estancamiento en la actividad económica interna, lo que contradice las señales de «leve recuperación» que el Gobierno intenta mostrar.
La falta de un crecimiento real en el consumo es preocupante en un contexto donde el país enfrenta la posibilidad de entrar en una recesión técnica. La reactivación económica y el crecimiento del PIB son esenciales para compensar la alta carga tributaria y la caída de otros ingresos fiscales. El desafío para el equipo económico es implementar medidas que efectivamente dinamicen el consumo sin descontrolar las variables macroeconómicas.



