El sector financiero en Estados Unidos arrancó la semana con presión en bolsa, justo cuando inicia la temporada de resultados trimestrales del cuarto trimestre de 2024. El movimiento no viene solo por expectativas de utilidades: el detonante inmediato fue político y regulatorio. En el centro está la propuesta del presidente Donald Trump de limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10%, una medida que, de aplicarse, podría cambiar el negocio de crédito al consumo y reordenar la rentabilidad de varios jugadores del sistema.
El golpe se reflejó primero en los grandes bancos que abren la temporada de reportes: Citigroup cayó -3.3% (publicará cifras el miércoles), JP Morgan -1.83% (reporta el martes) y Morgan Stanley -1.2% (jueves). También retrocedieron Bank of America -1.4% y Wells Fargo -1.2%, ambos con resultados previstos para el miércoles. En otras palabras: los inversionistas están ajustando posiciones antes de escuchar números y, sobre todo, antes de conocer el tono de las guías y expectativas hacia adelante.
Donde el impacto fue más fuerte es en las empresas con mayor exposición a tarjetas de crédito. Las caídas más pronunciadas del día incluyeron a Bread Financial (-12.3%), Synchrony Financial (-8.8%), Capital One (-7.4%) y American Express (-5.3%). Para el mercado, el mensaje es directo: un tope en tasas presiona márgenes, encarece el riesgo y obliga a restringir la aprobación de crédito o a rediseñar productos.
El sacudón alcanzó incluso a firmas que, según algunos analistas, podrían beneficiarse si el crédito tradicional se vuelve más restrictivo. Aun así, también registraron retrocesos: Affirm (-7%), Upstart (-6.1%), SoFi (-3%) y PayPal (-1%). La lectura es que, cuando el mercado percibe un cambio abrupto en reglas o en narrativa política, primero reduce riesgo en bloque y después distingue ganadores y perdedores.
En paralelo, el documento señala otro elemento que elevó la cautela: el nerviosismo alrededor de activos en dólares ante la amenaza del gobierno estadounidense de acusar criminalmente al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. En conjunto, el episodio deja una señal para el inversionista: no basta con revisar balances; en este arranque de temporada también pesa —y mucho— el riesgo de decisiones políticas que alteren el negocio financiero de forma inmediata.



