Japón entró en modo campaña. La primera ministra Sanae Takaichi disolvió la Cámara Baja del Parlamento y convocó elecciones legislativas anticipadas para el 8 de febrero, una decisión con lectura interna y regional: busca convertir su alta popularidad en un mandato parlamentario más sólido, mientras su partido enfrenta desgaste por escándalos y el país lidia con el costo de la vida y un entorno de seguridad más tenso en Asia.
La disolución se formalizó en sesión parlamentaria, cuando el presidente de la Cámara Baja dio lectura al anuncio. Con ello, se abre una campaña breve que inicia oficialmente en los próximos días y que ocurre apenas tres meses después de que Takaichi asumiera el cargo, tras la salida del ex primer ministro Shigeru Ishiba. La mandataria había anticipado su intención de adelantar comicios y planteó la elección como una decisión para que la ciudadanía determine si debe continuar al frente del gobierno.
Contexto político: mayoría frágil y oposición fragmentada
La coalición gobernante, encabezada por el Partido Liberal Democrático (PLD) y su socio, cuenta con una mayoría estrecha en la Cámara Baja, y además no tiene mayoría en la Cámara Alta, lo que la obliga a negociar para sacar adelante su agenda. En paralelo, se reporta la aparición de nuevas fórmulas opositoras, aunque con dudas sobre su capacidad real de atraer al votante moderado, en un escenario donde la oposición sigue dividida.
Hechos clave: economía, precios y presupuesto
En lo económico, el tema que más pesa en el ánimo social es la inflación. Datos oficiales citados en el material muestran que el aumento anual de precios (excluyendo alimentos frescos) se desaceleró en diciembre a 2.4%, desde 3% en noviembre, en buena medida por subsidios a electricidad y gas. Aun así, el descontento por el encarecimiento del costo de vida aparece como un factor político relevante y, en este momento, el adelanto electoral también implica posponer la aprobación de un presupuesto que pretende financiar medidas económicas.
Consecuencias: seguridad regional y agenda interna
La elección se da en un entorno geopolítico delicado. Se reporta un aumento de fricciones con China tras declaraciones de Takaichi relacionadas con Taiwán, y al mismo tiempo presión desde Estados Unidos: el presidente Donald Trump busca que Japón incremente el gasto en defensa en un contexto de competencia militar en la región. En campaña, la primera ministra también busca que el voto valide una agenda que combina mayor gasto fiscal, fortalecimiento militar y políticas migratorias más estrictas, incluyendo propuestas para endurecer requisitos ligados a extranjeros residentes y propietarios.
La elección del 8 de febrero será, en los hechos, un referéndum sobre si la popularidad personal de Takaichi alcanza para compensar el desgaste del partido gobernante y darle al gobierno un margen político más amplio para mover presupuesto, economía y seguridad.



