México cerró diciembre de 2025 con más personas participando en el mercado laboral, pero con señales claras de presión en la calidad del empleo. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) reporta que la Población Económicamente Activa (PEA) llegó a 61.9 millones de personas, un aumento de 1.1 millones respecto a diciembre de 2024. Aun así, la tasa de participación económica bajó ligeramente a 59.1% desde 59.3% un año antes, lo que muestra que el crecimiento de la fuerza laboral convive con cambios demográficos y de participación.
En el indicador que más se observa públicamente, la tasa de desocupación se mantuvo en 2.4%. Sin embargo, el desglose por sexo muestra un movimiento relevante: la desocupación de mujeres subió a 2.6% (desde 2.2%), mientras la de hombres bajó a 2.2% (desde 2.6%). Es decir, el desempleo no cambió en el promedio, pero sí se movió dentro del mercado laboral.
Donde el reporte enciende focos rojos es en los indicadores de informalidad y precariedad. La tasa de informalidad laboral se ubicó en 54.6%, por arriba de 53.7% en diciembre de 2024. Esto equivale a 33.0 millones de personas trabajando en condiciones de informalidad. Además, la ocupación en el sector informal alcanzó 17.6 millones, lo que representa 29.1% de la población ocupada, también por encima del nivel del año anterior.
El otro dato clave es la tasa de condiciones críticas de ocupación, que subió a 38.4% desde 35.2%. Este indicador refleja situaciones laborales frágiles, ya sea por ingresos bajos, jornadas extensas o combinaciones que evidencian deterioro en la calidad del trabajo, incluso cuando la persona está “ocupada”.
En cuanto a estructura, el país registró 60.4 millones de personas ocupadas. Por sectores, los servicios concentraron 44.1% del empleo, el comercio 20.5%, las manufacturas 15.7%, el sector primario 10.6% y la construcción 7.8%. En el balance anual, el comercio sumó 852 mil ocupados, el sector primario 501 mil y restaurantes/alojamiento 353 mil. En contraste, servicios sociales (-300 mil) y manufactura (-238 mil) presentaron descensos.
¿Por qué importa este cierre de año? Porque confirma un mercado laboral que sostiene un desempleo bajo, pero con una base cada vez más grande de empleo informal y condiciones frágiles. Eso impacta productividad, acceso a seguridad social, ingresos disponibles y, en consecuencia, el consumo y la estabilidad económica de los hogares.



