El gobierno mexicano, a través de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de Energía (Sener), evitó emitir un posicionamiento público frente a las nuevas medidas arancelarias anunciadas por Estados Unidos contra los países que suministren petróleo a Cuba. La falta de respuesta ocurre en un contexto de creciente atención internacional sobre los flujos energéticos hacia la isla y sus posibles implicaciones diplomáticas y comerciales.
La reacción de silencio se dio después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva para imponer gravámenes a bienes provenientes de naciones que vendan crudo al gobierno cubano. Ante esta decisión, se solicitó un comentario tanto a Pemex como a la Sener, sin que hubiera respuesta oficial. La Secretaría de Economía, por su parte, señaló que no emitiría opinión al considerar que el tema no corresponde a su ámbito de competencia.
Este escenario coincide con reportes recientes de agencias internacionales que señalaron una posible suspensión de envíos de combustibles desde México hacia Cuba. Dichos combustibles son utilizados principalmente para la generación de electricidad en la isla, donde medios oficiales han reconocido déficits energéticos, a pesar de la operación de decenas de centrales fotovoltaicas que no logran cubrir la demanda nacional.
En el plano interno, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que los envíos de energía a Cuba se realizan bajo criterios humanitarios y que no se trata de una práctica nueva. También ha indicado que, en algunos casos, estas operaciones se desarrollan dentro de contratos previamente establecidos, sin ofrecer mayores detalles sobre su alcance o continuidad frente al nuevo escenario internacional.
Los datos oficiales reportados por Pemex ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos aportan elementos clave para entender la dimensión del intercambio. Desde julio de 2023, la subsidiaria Gasolinas Bienestar adquiere productos energéticos de Pemex para su venta a Cuba. Entre enero y septiembre de 2025, estas operaciones incluyeron exportaciones promedio de 17.2 mil barriles diarios de crudo y 2 mil barriles diarios de productos petrolíferos, con un valor total cercano a 7.9 mil millones de pesos.
Según la propia empresa, estas ventas representaron una fracción limitada del total de exportaciones mexicanas de petróleo y derivados, aunque suficientes para atraer la atención del gobierno estadounidense y de los mercados internacionales. El silencio institucional frente a las sanciones abre interrogantes sobre la postura que adoptará México ante un entorno de mayor presión externa, así como sobre el impacto que estas decisiones puedan tener en la relación bilateral con Estados Unidos y en la política energética regional.



