La reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un escenario complejo en la Cámara de Diputados. Aunque Morena respalda la iniciativa, su coordinador parlamentario, Ricardo Monreal, reconoció que no existe certeza de reunir los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada que exige una modificación constitucional.
El proyecto presidencial busca reducir los costos del sistema electoral, modificar el mecanismo de elección de legisladores de representación proporcional, fortalecer la participación ciudadana —incluidos mexicanos en el extranjero— y abrir mayores espacios a partidos y candidaturas independientes. La mandataria ha señalado que la autonomía del Instituto Nacional Electoral se mantendría intacta.
Sin embargo, Monreal admitió que construir consensos será complicado, incluso dentro del bloque mayoritario. Señaló que no está garantizado el respaldo del Partido del Trabajo (PT) ni del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliados tradicionales de Morena. De no alcanzarse acuerdos, advirtió, la reforma simplemente no avanzará.
En los próximos días se definirá si existen condiciones para presentar una propuesta con respaldo suficiente. La Secretaría de Gobernación y la comisión presidencial encargada del proyecto trabajan contrarreloj para afinar la redacción final, en medio de negociaciones que no han logrado destrabar puntos sensibles.
Uno de los temas que no ha prosperado es la reducción del número de diputados plurinominales o la posibilidad de asignar esas curules al segundo lugar en votación. Según Monreal, estas fórmulas fueron analizadas, pero quedaron pendientes ante la falta de consenso.
Desde el Senado, el coordinador del PVEM, Manuel Velasco, aseguró que continúan los esfuerzos por encontrar coincidencias. Destacó que su partido ha respaldado las reformas presidenciales y expresó confianza en que sus planteamientos serán considerados. Entre sus propuestas figuran establecer un mismo financiamiento para todos los partidos tomando como referencia el monto que actualmente recibe el PT, implementar el voto electrónico, permitir el sufragio a partir de los 16 años y reforzar controles para impedir la infiltración del crimen organizado en candidaturas.
Por su parte, la vicecoordinadora petista Geovanna Bañuelos rechazó que exista urgencia por aprobar la reforma ante el temor de perder la mayoría en 2027. Sostuvo que, según sus estimaciones, el bloque oficialista mantiene una posición sólida de cara a las próximas elecciones.
En paralelo, el Partido Acción Nacional (PAN) presentó una iniciativa para evitar la sobrerrepresentación en el Congreso y bloquear el ingreso de recursos ilícitos en campañas, con la intención de que sus planteamientos sean considerados en la propuesta presidencial.
El debate ocurre en un momento clave del calendario político. Al tratarse de una reforma constitucional, la mayoría calificada es indispensable, lo que obliga a Morena a negociar no solo con sus aliados, sino eventualmente con la oposición. De no lograrse acuerdos, la discusión podría posponerse, dejando intacto el actual modelo electoral de cara a los comicios de 2027.




