Rumbo a las elecciones intermedias de 2027, en las que estarán en juego 17 gubernaturas, los escenarios de alianzas comienzan a perfilar posibles reacomodos en el mapa político nacional. Aunque Morena mantiene la preferencia en la mayoría de las entidades, ejercicios demoscópicos indican que combinaciones estratégicas entre fuerzas opositoras podrían competir con mayor fuerza frente al bloque oficialista.
De acuerdo con un ejercicio de La Encuesta MX difundido por Político MX, ciertas coaliciones modificarían de manera significativa la intención de voto en algunos estados.
En San Luis Potosí, actualmente gobernado por Ricardo Gallardo, emanado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), se plantea un escenario donde una alianza entre el Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC) y el propio PVEM alcanzaría 51.2% de la intención de voto. Esa cifra colocaría a este bloque 15.1 puntos por encima de la fórmula integrada por Morena y el Partido del Trabajo (PT), que registraría 36.1%.
Un segundo escenario en esa entidad muestra que una coalición PAN-PRI obtendría 36.1%, frente a 33.1% de Morena-PT, mientras MC y PVEM competirían por separado con 22.9%. El posible distanciamiento entre el Verde y Morena, en el contexto de debates internos como la reforma electoral, abre la puerta a especulaciones sobre nuevos acuerdos.
En Aguascalientes, la medición proyecta que una alianza entre PAN y MC alcanzaría 53.1% de la intención de voto, superando por 18.3 puntos al bloque Morena-PT-PVEM, que se quedaría en 34.8%. En este escenario, el PRI competiría solo y obtendría 5.3%. La entidad ha sido históricamente un bastión del panismo, lo que refuerza la viabilidad de una coalición opositora sólida.
En Nuevo León, gobernado por Samuel García de MC, la suma de PAN y Movimiento Ciudadano alcanzaría 46.5%, ubicándose 11.6 puntos por encima del bloque Morena-PT-PVEM, que concentraría 34.9%. El PRI conservaría 11.1% de respaldo, insuficiente para disputar el primer lugar.
Estos escenarios muestran que, aunque Morena parte con ventaja en el plano nacional, las dinámicas locales pueden alterar el equilibrio. Las alianzas amplias permiten sumar estructuras territoriales y bases electorales diversas, lo que puede traducirse en márgenes competitivos en entidades específicas.
De cara a 2027, el factor decisivo no solo será la preferencia partidista individual, sino la capacidad de negociación entre fuerzas políticas. En un sistema multipartidista, la construcción de coaliciones podría redefinir el mapa de gubernaturas y obligar a los partidos a replantear estrategias tanto legislativas como territoriales.




