Hace muy poco tiempo empecé a ver una serie televisiva muy recomendada llamada Bridgerton. La serie se desarrolla en el Londres del siglo XIX y nos muestra las costumbres de la época sobre la educación y la conformación de matrimonios de la clase acomodada inglesa. Las actuaciones, el vestuario y las locaciones me gustaron mucho y la verdad me piqué al verla y me puse al día en 3 semanas.
Sin embargo, cada vez que la veía quedaba un poco en shock. La razón era constatar que la educación dada en el siglo XIX siguió presente en México hasta finales del siglo XX. Muchas de nosotras, mujeres mexicanas fuimos educadas bajo varios de los estándares dados a las mujeres que vemos en la serie Bridgerton: Tienes que ser muy femenina, hablar de un cierto modo, ser culta, ser educada, ser recatada, tienes que agradar a los hombres para que se fijen en ti y que un buen partido desee casarse contigo.
Lo anterior significaba en muchos casos, el negar parte de uno misma para cumplir con lo que se esperaba de ti. Era limitarnos a que nuestro valor radicaba en atrapar a un hombre que se le considerara buen prospecto y ser madre de sus hijos, dando por hecho que eso sería tu felicidad. Era sacrificar nuestros gustos, deseos, aspiraciones y subordinarse a lo que decía el esposo.
Situaciones como las descritas son cada vez menores, pero todavía escucho jóvenes decir con angustia que viene el 14 de febrero, día del amor y que no tienen novio o pareja, como si hubiesen fallado en algo.
Hoy quiero decirte a ti joven que recuerdes que esa fecha es sólo un día comercial, creado para aumentar las ventas de productos; que la amistad y el amor es de todos lo días. Quiero decirte que te enamores. Sí, enamórate, pero primero hazlo de ti mismo. Conócete verdaderamente, trabaja para saber todo sobre tu ser: tus gustos, tus cualidades, tus dificultades, lo que no te gusta, tus deseos y tus miedos… y así enamorarte profundamente de ti.
Eres un ser único e irrepetible, eres una fruta completa, no necesitas de nadie para completarte, no necesitas hacerte menos para agradar a nadie. Eres valioso como eres. El conocerte bien a ti te dará la fuerza para superar obstáculos, la claridad para saber lo que deseas y el enfoque para lograr tus metas.
Ahora bien, si deseas enamorarte a fuerza de algo, pues enamórate de la vida, del sol de cada día, del aire que respiras, de la salud que posees, de las bendiciones con las que cuentas.
Verás que al estar bien tú contigo mismo, las personas adecuadas se acercarán y probablemente entre ellas llegue alguien con quien desees compartir tu existencia y te enamorarás de ella, pero estando seguro de quien eres, sabiendo lo que buscas y tendrás una relación que no se basará en la necesidad ni en la validación del otro hacia a ti, sino en el crecimiento mutuo. Esto requerirá paciencia, tal vez no llegue pronto, pero mientras esto ocurre no olvides primero enamorarte de ti.



