Los bloqueos y hechos violentos en carreteras comenzaron a trasladarse al terreno operativo del transporte y la movilidad: cierres de plazas de cobro, advertencias de resguardo para operadores y ajustes en servicios de autobuses hasta nuevo aviso. El efecto inmediato es una red con tramos interrumpidos o restringidos, y una cadena logística bajo protocolos de seguridad y contingencia.
En la red de autopistas de CAPUFE se reportó el cierre de plazas de cobro “debido a incidencias presentadas durante el día”, junto con una recomendación explícita de conducir con precaución y respetar indicaciones de tránsito. También se indicó como canales de atención el número 074 y la cuenta de X @CAPUFE.
Entre los cierres listados se incluyeron (selección de los más representativos por dispersión geográfica):
- Esperanza y San Martín, Puebla
- La Venta, Guerrero
- Puente Reynosa, Tamaulipas
- Puente San Juan, Tamaulipas
- Compostela, Nayarit
- Palmillas, Querétaro
Además, se mencionaron cierres en Puente Camargo, Tamaulipas; Lagos de Moreno, San Luis Potosí; El Hongo, Tijuana; Tramo Cd. Córdoba–Veracruz; y Mesillas, Coscomate tramo Durango–Mazatlán.
Cifras y condiciones operativas
El transporte de carga puso el foco en la integridad de los operadores y el control del riesgo en ruta. CANACAR planteó un llamado directo a priorizar seguridad y adoptar medidas de resguardo, con énfasis en la continuidad operativa solo cuando existan condiciones adecuadas para circular.
El posicionamiento incluyó tres líneas prácticas de actuación:
- Resguardarse en zonas seguras o retornar a patios de operación mientras no se normalice la situación.
- Mantener como prioridad la integridad física de quienes transitan y laboran en carreteras.
- Realizar reportes ante la propia Cámara para el registro y canalización correspondiente ante la Guardia Nacional.
En paralelo, se subrayó que las carreteras constituyen el eje operativo del autotransporte de carga y una actividad estratégica para garantizar abasto continuo de bienes esenciales, con el señalamiento de que una interrupción prolongada impacta de manera directa tanto en la economía como en la vida diaria de millones de personas.
Lectura financiera
Los cierres de plazas de cobro y la volatilidad en tramos carreteros cambian el costo operativo desde dos frentes: por un lado, el riesgo de ruta y la necesidad de detener operación; por otro, la reorganización del flujo de unidades, con posibles desvíos y demoras.
Cuando se suspenden o restringen puntos de cobro y se reportan bloqueos, la operación se vuelve más intensiva en administración de contingencias. La consecuencia más inmediata es la pérdida de regularidad: el transporte se mueve por ventanas de seguridad, no por itinerarios planificados. En ese marco, la decisión de “resguardarse” o regresar a patios implica pausas logísticas que repercuten en tiempos de entrega y en el uso de flota.
En el terreno de movilidad de pasajeros, ADO anticipó ajustes, cancelaciones o reprogramaciones de algunas corridas “por causas ajenas a nuestra operación”, y recomendó consultar el estatus del viaje en sus canales oficiales antes de acudir a la terminal. También describió un esquema de atención para cambios y reembolsos, diferenciando entre compra web y compra en taquilla, y señaló que mantiene comunicación permanente con autoridades para priorizar la seguridad.
Implicaciones de mercado
El cuadro combinado —cierres de plazas de cobro, exhortos de resguardo en carga y ajustes en transporte de pasajeros— refleja un entorno donde la continuidad de servicios depende del control del riesgo y de la estabilidad de las vías. Para el mercado logístico, la interrupción o restricción de tramos críticos tensiona la operación de abasto y distribución, particularmente cuando los cierres se dispersan en varias regiones.
Para clientes y usuarios, el impacto se traduce en tres niveles: disponibilidad de trayectos, certidumbre de horarios y costos asociados a cambios o reprogramaciones. En carga, la recomendación de priorizar integridad y detener operación hasta que existan condiciones de circulación redefine la prioridad comercial de corto plazo: primero seguridad, después cumplimiento.
Qué sigue
En autopistas, el retorno a operación normal queda ligado a la evolución de las incidencias reportadas durante el día y a las indicaciones de tránsito. En carga, la continuidad depende de que existan condiciones adecuadas de circulación y de la prevalencia del Estado de Derecho en vías de comunicación, como criterio operativo explícito. En pasajeros, los cambios seguirán sujetos a avisos de ajustes, cancelaciones o reprogramaciones hasta nuevo aviso, con actualización en canales oficiales de la empresa.



