El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró la amenaza de una acción militar contra Irán al otorgar un plazo de entre 10 y 15 días para alcanzar un nuevo acuerdo sobre su programa nuclear. El anuncio se produjo durante la reunión inaugural de la denominada Board of Peace, iniciativa presentada como una alternativa a la Organización de las Naciones Unidas.
La advertencia coincide con una ampliación significativa de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente. El Pentágono ha concentrado una fuerza aérea y naval descrita como la mayor acumulación en la región desde la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003.
Despliegue militar en la región
Entre los movimientos confirmados se encuentran:
- El tránsito del portaaviones USS Gerald R. Ford por el Estrecho de Gibraltar rumbo al Golfo Pérsico.
- Su incorporación prevista al grupo encabezado por el USS Abraham Lincoln.
- La movilización de aeronaves y buques de guerra adicionales.
- El posicionamiento de una fuerza de ataque considerada de gran escala.
El USS Gerald R. Ford se encontraba previamente en el Caribe durante una operación estadounidense contra Venezuela en la que fue detenido el presidente Nicolás Maduro y su esposa. Su traslado al Golfo Pérsico implica una rotación intensiva de tripulación y mantenimiento, en un contexto de alta actividad operativa.
Negociaciones y condiciones
El martes previo al ultimátum, delegaciones de Estados Unidos e Irán sostuvieron conversaciones indirectas en Ginebra sin un resultado concluyente. También se registraron contactos previos en Omán. Irán ha mantenido que su programa de enriquecimiento nuclear tiene fines civiles.
Dentro de las exigencias planteadas a Teherán figuran:
- Restricciones sustanciales a su programa de misiles balísticos.
- Reducción significativa de su suministro de misiles.
- Revisión de su apoyo a movimientos regionales.
- Condiciones que implican limitaciones amplias a su capacidad defensiva.
En el plano político interno estadounidense, el debate ocurre en paralelo a cuestionamientos públicos relacionados con el caso Epstein, asunto que ha ocupado la agenda mediática. El despliegue militar y la presión sobre Irán se desarrollan en ese entorno.
Escenarios militares en evaluación
El análisis difundido describe dos posibles cursos de acción en caso de que no se alcance un acuerdo:
- Un ataque inicial de escala limitada destinado a debilitar capacidades militares iraníes.
- Una ofensiva más amplia con el objetivo de afectar infraestructura estratégica y centros de mando.
Entre los objetivos potenciales mencionados se encuentran:
- Sistemas de defensa aérea.
- Instalaciones navales.
- Centros de comando y control.
- Capacidades ofensivas vinculadas a misiles y drones.
Se alude a dos marcos comparativos para una eventual estrategia posterior:
- Un escenario similar al de Libia, con uso de poder aéreo y posterior inestabilidad interna.
- Un modelo comparable al caso venezolano, con presión sobre el liderazgo y negociación con sectores estatales.
Impactos regionales
Irán ha advertido que no calibrará respuestas en caso de un ataque y que consideraría el conflicto como existencial. Entre las capacidades atribuidas a Teherán se mencionan:
- Misiles hipersónicos.
- Capacidad para afectar infraestructura petrolera.
- Potencial cierre del Estrecho de Ormuz.
- Ataques contra objetivos militares en la región.
En la zona del Golfo se encuentran desplegados decenas de miles de efectivos estadounidenses. La combinación de ultimátum diplomático y despliegue militar configura un escenario de alta tensión con implicaciones directas para la seguridad regional.
Antecedentes del acuerdo nuclear
Se recuerda que el acuerdo nuclear firmado en 2015 durante la presidencia de Barack Obama fue abandonado posteriormente por la administración Trump. Además, evaluaciones de inteligencia estadounidenses han sostenido que Irán había puesto fin a su programa de armas nucleares a finales de 2003, y que existía una fatua del líder supremo que prohibía el uso o posesión de armas de destrucción masiva.
El panorama inmediato depende del resultado del plazo fijado por Washington. Mientras continúan los contactos diplomáticos, el despliegue naval y aéreo se mantiene activo, en un contexto en el que ambas partes sostienen posiciones firmes sobre los términos de un eventual acuerdo.




