Impacto financiero y daños materiales
La magnitud de las pérdidas económicas muestra una segmentación clara dependiendo del tamaño de la organización. Mientras que las empresas de mayor escala enfrentaron costos millonarios, los negocios de menor tamaño sufrieron golpes proporcionales a su capacidad de flujo de efectivo.
- Las empresas medianas y grandes reportaron pérdidas económicas que superan el millón de pesos.
- Las micro y pequeñas empresas registraron afectaciones financieras en un rango de entre 10,000 y 50,000 pesos.
- El 88% de la planta productiva total manifestó algún nivel de afectación en sus indicadores económicos.
- Un 5% de las organizaciones confirmó daños directos en su patrimonio, incluyendo instalaciones, equipo, vehículos y mercancías.
Alteraciones en el modelo operativo
La inseguridad obligó a una reconfiguración drástica de los esquemas de trabajo durante el inicio de la semana. La imposibilidad de traslado y el riesgo en el entorno derivaron en una transición hacia modelos no presenciales y cierres temporales.
- El 44% de las empresas mantuvo una suspensión total de operaciones el lunes 23 de febrero.
- El 24% implementó un esquema de operación totalmente remota para mantener la continuidad.
- Un 14% logró mantener una operación parcial bajo condiciones limitadas.
- El 11% operó de manera presencial pero con una plantilla de personal reducida.
- Solo el 5% de las empresas pudo establecer un modelo de trabajo híbrido.
Lectura financiera y logística
La operatividad se vio comprometida principalmente por factores externos que impidieron el cumplimiento de la cadena de suministro y la asistencia laboral. Las restricciones en la movilidad afectaron al 50% de las empresas con incidentes reportados, mientras que el 45% sufrió directamente por los cierres en carreteras.
En el ámbito laboral, el absentismo fue un factor determinante en la baja productividad. El 41.3% de los centros de trabajo reportó que más del 75% de su personal se vio imposibilitado para acudir a sus puestos, dejando solo a un 7% de las empresas con una asistencia íntegra y sin afectaciones. Las causas principales de esta parálisis operativa se concentraron en:
- Reducción o suspensión temporal de las actividades en el 38% de los casos.
- Cancelación de servicios contratados y severas afectaciones logísticas en el 37%.
- Imposibilidad física para el traslado de los colaboradores hacia sus centros de trabajo en el 27%.
Proceso de reactivación y retos vigentes
Hacia el 24 de febrero, la actividad mostró signos de recuperación con el 96% de las empresas reactivadas. Sin embargo, un 4% permanece sin condiciones para operar debido a la falta de insumos básicos o la persistencia de riesgos de seguridad. A pesar de la reapertura, la normalización total enfrenta obstáculos logísticos, ya que el 66% de las organizaciones todavía registra retrasos de hasta el 10% en su plantilla laboral, principalmente por deficiencias y riesgos en el transporte público y privado.
Para los inversionistas y proveedores, estos hechos representan un incremento en el riesgo operativo y una presión adicional sobre los márgenes de rentabilidad, especialmente para el sector comercio y servicios. La vulnerabilidad de la infraestructura logística y la seguridad física de los activos se consolidan como variables críticas que podrían condicionar los planes de inversión y la confianza en el ecosistema empresarial de la entidad a corto plazo.



