Tesla puso en marcha este domingo su primer servicio de transporte autónomo en Austin, Texas, con una flota limitada de vehículos Model S equipados con tecnología Full Self-Driving (FSD) para un grupo restringido de clientes. La operación cubre rutas específicas dentro de la zona metropolitana, con supervisión remota y personal de apoyo.
La compañía busca recabar datos de uso real para calibrar sus algoritmos y mejorar la seguridad antes de una expansión a otras ciudades estadounidenses. Los vehículos cuentan con redundancia en sistemas de frenado y dirección, así como software de detección 360 grados para minimizar riesgos.
Con este programa piloto, Tesla se posiciona como pionera en el sector de movilidad autónoma, aunque deberá sortear regulaciones estatales y federales. La empresa planea extender gradualmente el servicio, siempre bajo la premisa de aprender de la operación controlada y ajustar los protocolos de seguridad.



