En 2023, IBM tomó una decisión audaz: detener contrataciones para alrededor de 7,800 puestos con el objetivo de sustituirlos con inteligencia artificial, sumándose así a una tendencia impulsada por grandes tecnológicas. El entonces plan estratégico señalaba que hasta el 30% de su plantilla podría ser reemplazada, especialmente en funciones internas no relacionadas con atención al cliente.
Sin embargo, dos años después, la realidad ha exigido una corrección de rumbo. El propio CEO, Arvind Krishna, reconoció que la plantilla de IBM ha vuelto a crecer, impulsada por nuevas contrataciones en áreas como programación y ventas. Aunque no se han revelado cifras concretas, este viraje sugiere que la automatización total aún no sustituye eficazmente ciertas capacidades humanas clave.
Un caso particular dentro de la estrategia de automatización fue AskHR, una solución de IA diseñada para optimizar procesos de Recursos Humanos. Esta herramienta logró automatizar el 94% de las tareas rutinarias en ese departamento, generando mejoras estimadas en 3,500 millones de dólares. En 2024, AskHR gestionó más de 11.5 millones de interacciones, con solo un 6% requiriendo intervención humana.
A pesar de sus avances, IBM se suma a otras empresas como Duolingo que, tras sustituir personal con IA, debieron rectificar por deficiencias operativas. La lección es clara: aunque la inteligencia artificial representa un apoyo valioso, el talento humano sigue siendo indispensable en muchos frentes.