El mercado global del cobre experimenta una notable dicotomía. Por un lado, los precios han repuntado impulsados por la incertidumbre en la oferta, especialmente tras la suspensión de operaciones en la mina El Teniente de Codelco, Chile. Este incidente, resultado de un trágico accidente, afectó la producción de la mina subterránea de cobre más grande del mundo, generando temores en el mercado y elevando los valores del metal y las acciones de mineras clave. La relevancia de El Teniente, que produjo 356 mil toneladas métricas en 2024, subraya la sensibilidad del mercado a las interrupciones en el suministro.
Sin embargo, esta tendencia alcista se contrapone con advertencias sobre la vulnerabilidad de las posiciones largas en el metal. Bank of America (BofA) ha señalado los riesgos inherentes a estas posiciones, particularmente después de la significativa caída en los futuros de cobre de CME que siguió al anuncio de una exención arancelaria para formas refinadas de cobre. Aunque muchos inversores han cerrado sus posiciones en CME, BofA advierte que las posiciones largas en los futuros de la LME, que experimentaron menores caídas, persisten pero son susceptibles a un retroceso si los precios continúan depreciándose.
A pesar de las preocupaciones por la oferta, un análisis de Jefferies indica un ligero aumento en la producción global de cobre durante el segundo trimestre, con un crecimiento del 4.7% respecto al trimestre anterior y del 2.5% interanual. Este incremento se atribuye a mayores volúmenes de Codelco, MMG y Rio Tinto, que compensaron las disminuciones de Glencore y Freeport. No obstante, Jefferies proyecta una desaceleración en el crecimiento del suministro minero de cobre a medida que las minas existentes agotan sus reservas, manteniendo la presión sobre la oferta a largo plazo. Este escenario mixto, con factores que impulsan los precios al alza y riesgos que amenazan con una corrección, configura un panorama complejo y volátil para el cobre.



