Alemania avanza hacia la movilidad eléctrica definitiva y deja atrás los motores térmicos y de hidrógeno. BMW, tras cuatro décadas fabricando propulsores de combustión, ha iniciado en su planta de Steyr (Austria) la producción del nuevo motor eléctrico eDrive Gen6, pieza clave de su futura gama Neue Klasse.
El proyecto, liderado por Milan Nedeljković, ha requerido tres años de desarrollo y una inversión superior a 1 000 millones de euros. No se trata de un simple aumento de producción, sino de una nueva visión industrial: un propulsor diseñado y fabricado íntegramente por BMW, con arquitectura de 800 voltios y semiconductores de carburo de silicio para el inversor. Estas innovaciones mejoran la eficiencia energética, reducen la pérdida de calor y elevan el rendimiento.
El Gen6 integra rotor, estator, transmisión e inversor en un módulo compacto, protegido por una carcasa de aluminio propia. Comparado con el sistema Gen5, promete un 20 % más de eficiencia, junto con reducciones del 40 % en pérdidas de energía, 20 % en costes de producción y 10 % en peso.
El primer modelo que lo incorporará será el BMW iX3 50 xDrive, con una autonomía estimada de hasta 800 kilómetros, gracias también a un nuevo paquete de baterías de mayor densidad energética. La planta de Steyr continuará ensamblando este motor hasta 2030, consolidando el compromiso de BMW con la movilidad libre de emisiones.
Este movimiento supone un cierre simbólico y definitivo a la era de los motores de gasolina y diésel en la marca, y una apuesta decidida por tecnologías que definan la próxima década del automóvil.