El 15 de junio de 2025, Rafael Devers dejó a los Boston Red Sox tras nueve temporadas y 1,053 juegos, para unirse a los San Francisco Giants en un canje que involucró a varios prospectos valiosos, incluyendo al zurdo Kyle Harrison y al relevista Jordan Hicks. La apuesta: convertirlo en una pieza clave para impulsar al equipo en la recta final de la temporada.
Sin embargo, los resultados no han cumplido con las expectativas. Desde su llegada, los Giants tienen marca de 18-28 y un récord general de 59-59, ocupando el tercer lugar del Oeste, a nueve juegos de los Dodgers y siete de los Padres.
En 46 juegos con San Francisco, Devers batea .231 con siete jonrones y 22 impulsadas, pero con una preocupante tasa de ponches del 30%, muy por encima del 22.8% que registró en Boston. Su desempeño con corredores en posición de anotar también ha caído: solo un cuadrangular y 14 producidas, frente a los cinco jonrones y 43 impulsadas que logró en esa situación con los Red Sox este año.
Aunque ha tenido destellos, como su juego de dos jonrones el 23 de julio en Atlanta, las rachas negativas del equipo han empañado su aporte. San Francisco ha sufrido tramos de hasta siete derrotas en ocho juegos desde su llegada.
Con 44 partidos restantes en el calendario, la directiva y la afición esperan que Devers recupere su nivel clutch para justificar una inversión que, hasta ahora, luce como un mal negocio a largo plazo.



