Durante julio, la inflación en Estados Unidos se mantuvo sin cambios, con una tasa interanual de 2.7%, según datos divulgados por el Departamento de Trabajo. Sin embargo, expertos advierten sobre un repunte en los precios subyacentes, lo que refleja el efecto de los aranceles impulsados recientemente por el presidente Donald Trump, quien regresó al poder este año.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró estabilidad en comparación con junio, pero al excluir los componentes más volátiles como alimentos y energía, la inflación subyacente creció 0.3% mensual y 3.1% en su tasa anualizada, un dato que genera inquietud entre analistas y funcionarios de la Reserva Federal.
Este reporte llega en un momento político y económico delicado. A pesar de las señales de aumento en los precios internos, Trump ha restado importancia a la inflación, argumentando que no hay razones para que la Fed mantenga las tasas de interés actuales. No obstante, muchos economistas esperan una aceleración en los próximos meses conforme se sientan más plenamente los efectos de las tarifas impuestas por el mandatario.
El contexto se complica con cambios recientes en la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), organismo encargado de elaborar el IPC. Trump destituyó a su anterior directora semanas atrás tras una publicación desfavorable sobre el empleo, y nombró en su lugar a E.J. Antoni, economista vinculado a la Heritage Foundation, un think tank conservador. El presidente aseguró que Antoni garantizará datos “honestos y precisos”, aunque la decisión ha generado controversia entre sectores que temen una posible politización de las cifras económicas.