Un reciente censo realizado en los canales de Xochimilco trajo noticias agridulces sobre el ajolote, especie emblemática de México. Aunque los métodos tradicionales de pesca no lograron capturar ningún ejemplar, el análisis de ADN ambiental confirmó que el ajolote aún sobrevive en zonas aisladas del humedal. Sin embargo, los especialistas advierten que su situación es crítica y que se requiere acción urgente para evitar su desaparición definitiva.
Este estudio, el primero en más de una década, fue coordinado por el Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM en colaboración con Conservación Internacional. Las muestras genéticas revelaron que los ajolotes solo habitan en canales apartados, con buena calidad de agua y presencia de fauna nativa. Las causas de su declive son múltiples: contaminación, urbanización descontrolada y especies invasoras como la carpa y la tilapia.
Ante esta situación, investigadores promueven el modelo chinampa-refugio como una alternativa efectiva para su conservación. Este sistema combina técnicas agrícolas tradicionales con biofiltros naturales que limpian el agua y protegen al ajolote de depredadores. Actualmente existen 21 chinampas-refugio activas, las cuales han demostrado mejorar no solo el entorno del ajolote, sino también la calidad de vida de las comunidades locales, al ofrecer beneficios económicos y ecológicos.
La segunda fase del censo comenzará en septiembre de 2025 y se extenderá hasta febrero de 2026. Los resultados servirán para fortalecer estrategias de restauración. Los expertos coinciden: salvar al ajolote implica recuperar Xochimilco en su conjunto. Este anfibio no es solo una especie carismática, sino un regulador clave del ecosistema, y su estado refleja la salud ambiental de una región vital para la Ciudad de México. Su futuro depende de la colaboración entre ciencia, comunidad y gobierno.