En medio de crecientes tensiones internacionales, el gobierno venezolano anunció el despliegue de 15,000 efectivos militares en la frontera con Colombia como parte de una operación contra el narcotráfico. Esta medida coincide con una nueva escalada diplomática, luego de que Estados Unidos acusara al presidente Nicolás Maduro y a miembros clave de su administración de liderar un supuesto cartel de drogas.
El despliegue fue confirmado por Diosdado Cabello, ministro del Interior y una de las figuras señaladas por Washington, quien detalló que la movilización se concentrará principalmente en los estados fronterizos de Zulia y Táchira. Cabello sostuvo que el operativo es una muestra del compromiso de Venezuela en la lucha contra las organizaciones criminales, y aseguró que entre el 70 y 80% de las drogas incautadas en lo que va del año habrían pasado por territorio venezolano.
La tensión se agudiza con el anuncio de que tres destructores lanzamisiles estadounidenses se posicionarán próximamente en aguas internacionales cercanas a Venezuela, bajo el argumento de operaciones contra el narcotráfico. En respuesta, Maduro ha denunciado estas acciones como una amenaza directa a su soberanía y ha abierto el registro militar para reforzar las filas de las fuerzas armadas.
Cabello también aprovechó para criticar lo que considera un doble rasero de Estados Unidos, al cuestionar por qué no se centran en combatir el narcotráfico en Colombia, de donde –según él– proviene la mayor parte de la droga. Además, acusó a sectores de la oposición venezolana de colaborar con redes del narcotráfico colombiano, rechazando cualquier vínculo del oficialismo con dichas actividades. El gobierno venezolano sostiene que su combate al narcotráfico es real y constante, pese a las acusaciones que, según ellos, buscan desestabilizar al país.