Canadienses están invirtiendo en acciones de Estados Unidos a un ritmo no visto en más de 35 años, lo que refleja una paradoja entre el sentimiento del consumidor y la estrategia del inversor. A pesar de que los canadienses han reducido sus viajes de turismo a Estados Unidos y han boicoteado ciertos productos, el flujo neto de capital hacia el mercado bursátil estadounidense ha alcanzado un máximo histórico. Esta discrepancia subraya la decisión pragmática de los inversionistas de priorizar los rendimientos financieros sobre las lealtades comerciales.
La razón principal de este fenómeno es el notable desempeño superior del mercado de valores de EE. UU. en comparación con el de Canadá. Mientras que el índice S&P/TSX canadiense está dominado por empresas del sector de servicios financieros y recursos naturales, que han tenido un rendimiento moderado, los índices estadounidenses como el S&P 500 y el Nasdaq han sido impulsados por el auge del sector tecnológico y la innovación. Inversionistas canadienses buscan en el mercado estadounidense no solo mayores ganancias, sino también una diversificación que su propio mercado, concentrado en pocos sectores, no puede ofrecer.
El comportamiento dual de los canadienses, que por un lado reducen el consumo de bienes y servicios estadounidenses y por otro vierten grandes cantidades de capital en sus empresas, es una clara señal de que, en las finanzas, el objetivo de maximizar las ganancias a menudo supera cualquier otra consideración. La tendencia es un voto de confianza en la fortaleza de la economía y las compañías de Estados Unidos.



