El uso de inteligencia artificial en México experimenta un crecimiento acelerado: en 2024, casi medio millón de empresas la incorporaron a sus operaciones, lo que equivale a una por minuto. Actualmente, el 38% de las organizaciones mexicanas —incluyendo a más de un tercio de las PYMEs— ya emplea herramientas de IA. Los beneficios son claros: aumentos promedio del 16% en ingresos y mejoras de productividad en el 88% de los casos.
Sin embargo, el avance presenta una brecha significativa. Solo el 3% de las compañías ha logrado integrar sistemas de IA avanzados capaces de transformar sus modelos de negocio, mientras que el 72% permanece en un nivel básico, limitado a chatbots o soluciones prefabricadas. Esta desigualdad se refleja en la comparación entre startups y grandes corporaciones: las primeras lideran con un 41% de adopción y un 29% en usos avanzados, mientras que el 75% de las grandes empresas apenas explora aplicaciones superficiales.
El gobierno ha impulsado la digitalización con la creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) y el programa Llave MX, que busca digitalizar el 80% de los trámites. Aun así, persisten tres grandes obstáculos: la falta de talento especializado (40% de las empresas no lo encuentra), los elevados costos de adopción y los requisitos regulatorios que consumen hasta 17% del gasto tecnológico.
México avanza en la ruta de la IA, pero mientras la mayoría de las empresas no logre superar estas barreras, el impacto económico y social será limitado.