Israel ha exigido la retirada inmediata de un informe elaborado por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), un organismo respaldado por la ONU, que declara la existencia de un estado de hambruna en Gaza. Eden Bar Tal, director general del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, calificó el reporte de “falsedad” y acusó a la IPC de estar “politizada” y de actuar en beneficio del grupo Hamas, el cual desató el conflicto actual en la región con su ataque en 2023.
El informe de la IPC, con sede en Roma, señala que aproximadamente 500,000 personas en Gaza —equivalente a una quinta parte del territorio palestino— están afectadas por la hambruna. Además, se prevé que esta crisis alimentaria se extienda a otras zonas de Gaza, cubriendo dos tercios de la región para finales de septiembre. La ONU atribuye esta situación a la “obstrucción sistemática” de la ayuda humanitaria por parte de Israel durante más de 22 meses de conflicto.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó las conclusiones de la IPC como una “mentira descarada”. Además, el COGAT, órgano del Ministerio de Defensa israelí encargado de supervisar los asuntos civiles en territorios palestinos, aseguró que los datos en los que se basa el informe son “parciales” y provienen de fuentes “poco fiables”.
Frente a las críticas, Jean-Martin Bauer, director de análisis de seguridad alimentaria del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, defendió la credibilidad del informe, destacando que la IPC es el “estándar de referencia” para evaluaciones sobre la seguridad alimentaria a nivel mundial.