Tokio ha experimentado una alarmante racha de altas temperaturas, marcando un nuevo récord con diez días consecutivos superando los 35 grados Celsius. Esta situación ha despertado la preocupación de expertos y autoridades, quienes atribuyen este fenómeno al calentamiento global provocado por la actividad humana.
Durante los meses de junio y julio, Japón vivió el periodo más caluroso desde que se tienen registros, evidenciando una clara intensificación de las olas de calor en el país. Los científicos aseguran que estos eventos extremos son cada vez más comunes en distintas partes del mundo, producto del avance del cambio climático.
El verano pasado ya había igualado al de este año como el más sofocante en la historia del archipiélago nipón. Además, fue seguido por un otoño atípicamente cálido, algo sin precedentes en los 126 años de mediciones meteorológicas en Japón.
Este cambio climático también ha comenzado a alterar la naturaleza: los tradicionales cerezos japoneses están floreciendo antes de tiempo o incluso dejan de hacerlo, ya que las temperaturas en otoño e invierno no son lo suficientemente frías para iniciar su ciclo normal. Incluso el monte Fuji, símbolo nacional, perdió su icónica capa de nieve durante más tiempo que nunca, retrasando su aparición hasta noviembre, cuando usualmente llega a principios de octubre.