México entró de lleno a la parte más pesada de la temporada invernal con un mensaje claro desde la vigilancia epidemiológica: las enfermedades respiratorias volvieron a tomar fuerza y la influenza ya está dejando huella antes de que termine el ciclo, que se extiende hasta mayo.
En la temporada 2025-2026 se han confirmado 1,552 casos de influenza por laboratorio y siete defunciones, mientras que las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) alcanzan 3,049,971 casos. A esto se suman 27,370 contagios de neumonía o bronconeumonía, un nivel 5.6% mayor al registrado en el periodo 2024-2025. Además, al cierre de 2025 se confirmaron 7,218 casos de COVID-19 y 273 decesos, con una concentración de casos en entidades como Ciudad de México, Querétaro, Estado de México, Nuevo León y Puebla.
Claves en números (influenza):
- Predomina influenza A/H1N1 (61.6%), seguida de A/H3N2 (25.6%).
- El resto se reparte entre influenza A (8.6%) e influenza B (4.2%).
- En contagios confirmados, Ciudad de México encabeza (27%), seguida por Yucatán (18.9%), Estado de México (9.1%), Nuevo León (4.5%) e Hidalgo (4.3%).
- Por edades, el mayor peso de contagios se observa en menores, especialmente en rangos escolares.
¿Por qué importa? Porque estos datos no se quedan en el reporte: se traducen en presión cotidiana sobre consultorios, urgencias y capacidad hospitalaria, sobre todo cuando influenza, neumonía y otros cuadros respiratorios se combinan con frentes fríos y movilidad alta. Y el fenómeno no es exclusivo de México. En Estados Unidos, el monitoreo sanitario reporta que la gente está buscando atención médica por enfermedad respiratoria aguda en niveles altos, con influenza y VRS (RSV) elevados, mientras COVID-19 se mantiene bajo, aunque con señales de incremento. En Europa también se reporta un repunte: influenza y RSV al alza en varios países, con SARS-CoV-2 a la baja.
En qué fijarse (sin alarmismo, con atención):
- Si en casa hay niños pequeños o adultos mayores, el aumento de RSV e influenza vuelve más probable que una “gripa” se complique.
- Si aparecen síntomas respiratorios, las medidas básicas de prevención (higiene, ventilación y evitar contagiar a otros) vuelven a ser clave para cortar cadenas de transmisión, especialmente en espacios cerrados.



