La alimentación escolar, clave para la salud infantil

La Organización Mundial de la Salud llamó a los sistemas educativos a transformar los entornos escolares para fomentar hábitos alimentarios saludables desde la infancia.

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La calidad de los alimentos que consumen niñas, niños y adolescentes dentro de las escuelas se ha convertido en un factor central para la salud pública a nivel mundial. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud solicito de manera urgente a los gobiernos y autoridades educativas a fortalecer la alimentación escolar como una herramienta clave para prevenir enfermedades y promover hábitos saludables desde edades tempranas.

El llamado forma parte de una nueva guía internacional basada en evidencia científica, en la que la OMS subraya que los entornos escolares influyen de manera directa en las decisiones alimentarias de los estudiantes. De acuerdo con el organismo, la escuela es uno de los espacios donde los menores pasan más tiempo durante el día, lo que la convierte en un lugar estratégico para moldear prácticas que pueden mantenerse a lo largo de la vida.

La recomendación se presenta en un escenario marcado por lo que la OMS define como una doble carga de la malnutrición. Por un lado, persiste la desnutrición en diversas regiones; por otro, la obesidad infantil continúa en aumento. Datos recientes indican que cientos de millones de niños y adolescentes viven con sobrepeso u obesidad, una condición asociada a mayores riesgos de diabetes, enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos crónicos en la edad adulta.

Ante este panorama, se propone que las escuelas adopten un enfoque integral de alimentación saludable, que vaya más allá de los comedores escolares. Entre las principales recomendaciones se encuentran el incremento de alimentos frescos y nutritivos, la reducción de productos con altos niveles de azúcar, sal y grasas poco saludables, así como la regulación de la oferta de bebidas y refrigerios dentro del entorno escolar.

El organismo también sugiere aplicar estrategias que faciliten elecciones más saludables, como modificar la presentación de los alimentos, mejorar su accesibilidad o ajustar los precios para favorecer opciones nutritivas. Estas medidas, conocidas como intervenciones de estímulo, buscan influir en las decisiones cotidianas sin recurrir a prohibiciones absolutas.

De acuerdo con información recabada, más de un centenar de países cuentan ya con políticas relacionadas con la alimentación escolar. Sin embargo, la aplicación de estas normas es desigual y, en muchos casos, no incluye restricciones claras sobre la comercialización de productos poco saludables dirigidos a menores.

Para la organización, mejorar la alimentación en las escuelas no solo impacta en la salud física, sino también en el rendimiento académico y el bienestar general del alumnado. Por ello, enfatiza la necesidad de que las políticas educativas y sanitarias trabajen de forma coordinada para crear entornos que faciliten elecciones alimentarias adecuadas.

El llamado refuerza la idea de que la prevención de problemas de salud comienza en la infancia y que las escuelas desempeñan un papel decisivo en la formación de hábitos que pueden acompañar a las personas durante toda su vida.

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