La fotografía que dibuja la encuesta de enero de 2026 de Banco de México es clara: el mercado sigue viendo un 2026 de “avance, pero con freno de mano”. Hay señales de mejoría en algunas variables —como el tipo de cambio—, pero la combinación de inflación persistente y crecimiento moderado mantiene el tono de cautela.
En el frente cambiario, los especialistas ajustaron a la baja sus proyecciones del peso frente al dólar para los cierres de 2026 y 2027. Para 2026, la media pasó de 19.12 a 18.50 pesos por dólar (mediana también en 18.50). Para 2027, la media bajó de 19.56 a 18.98 y la mediana quedó en 19.00. Incluso en el trayecto mensual esperado para 2026, la media arranca en 17.85 en enero y se mueve gradualmente hasta 19.12 en diciembre, con una mediana de 18.50 para el cierre del año. Esto no es un “regalo” del mercado: es una expectativa que, por sí misma, depende de que no se descompongan otros frentes macro y de confianza.
El problema es que la inflación sigue siendo el recordatorio incómodo. La encuesta mantiene la lectura de que el objetivo sigue costando trabajo: la inflación general esperada para el cierre de 2026 se ubica en 3.95% (media y mediana), mientras que la inflación subyacente se coloca arriba, en 4.12% (media) y 4.11% (mediana). En otras palabras: la parte más “pegajosa” de los precios sigue resistiéndose a bajar con rapidez.
Con ese telón de fondo, el crecimiento no luce como motor suficiente para cambiar el ánimo. Para 2026, los analistas estiman un PIB de 1.25% (media) y 1.30% (mediana). Para 2025, el cálculo es mucho más bajo: 0.39% (media) y 0.40% (mediana). El rebote hacia 2027 mejora (1.80% en media y mediana), pero sin llegar a una narrativa de aceleración contundente.
Las tasas de interés, por su parte, se mueven en un terreno de estabilidad relativa: la tasa de fondeo interbancario al cierre de 2026 se mantiene en 6.49% (media) y 6.50% (mediana). El Cete a 28 días para el cierre de 2026 se estima en 6.57% (media) y 6.53% (mediana), mientras que el Bono M a 10 años se revisa al alza para 2026: 8.36% (media) y 8.38% (mediana). Es decir: la expectativa de costos financieros sigue siendo elevada, especialmente en plazos largos.
En empleo, el tono no es de crisis, pero tampoco de celebración. La expectativa de variación anual de trabajadores asegurados en el IMSS sube para 2026: de 305 a 333 mil (media) y de 308 a 330 mil (mediana). La tasa de desocupación nacional esperada para 2026 se mantiene cercana a 3% (con mediana de 2.89 en cierre de año). Es un mercado laboral que aguanta, pero sin fuerza suficiente para empujar por sí solo un ciclo de crecimiento más sólido.
Finalmente, el sector externo y la inversión también reflejan esa cautela. Para 2026, el déficit comercial esperado se ubica alrededor de -9,780 millones de dólares (media) y -10,050 millones (mediana). La cuenta corriente se ve más negativa en 2026: -12,677 millones (media) y -12,050 millones (mediana). En contraste, la IED para 2026 se revisa al alza: 40,574 millones de dólares (media) y 41,000 millones (mediana). En términos sencillos: se espera inversión, pero no suficiente como para borrar los desequilibrios externos.
Claves en una línea (enero 2026):
- Peso más fuerte esperado al cierre de 2026 (18.50 por dólar, media y mediana).
- Inflación general cerca de 4% y subyacente por encima de 4% al cierre de 2026.
- PIB 2026 moderado (mediana 1.30%).
- Tasas altas, con señal de estabilidad en corto plazo y presión en largo.
- IED al alza, pero con déficits externos persistentes.



