La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar este miércoles con una combinación de violencia en el terreno, mensajes firmes desde el Kremlin y señales preocupantes en el ámbito del control nuclear internacional. Los hechos ocurrieron mientras se desarrollaba en Abu Dhabi una nueva ronda de negociaciones trilaterales con mediación de Estados Unidos, que cerró su primera jornada sin resultados públicos.
En el frente militar, al menos siete personas murieron y otras ocho resultaron heridas tras un ataque ruso contra un mercado en la localidad de Druzhkivka, en la región de Donetsk bajo control ucraniano. El gobernador militar regional, Vadim Filashkin, informó que el bombardeo se realizó con munición de racimo, un tipo de armamento cuyo uso en zonas civiles genera especial preocupación por su alto impacto humanitario. El ataque se suma a una serie de ofensivas en el este de Ucrania, una de las zonas más disputadas desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Mientras tanto, desde Moscú el mensaje político fue claro. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, aseguró que Rusia continuará combatiendo hasta que Kiev tome las “decisiones” que Moscú considera necesarias para poner fin al conflicto. Esta postura se mantiene pese a la apertura de conversaciones diplomáticas y choca con la negativa de Ucrania a ceder el control del resto de la región del Donbás que aún no ha sido ocupada por las fuerzas rusas.
Las reuniones en Abu Dhabi, en las que participan representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos, concluyeron su primera jornada a puerta cerrada. Está previsto que los encuentros continúen este jueves, aunque hasta ahora no se han anunciado avances concretos ni acuerdos parciales.
En paralelo al conflicto militar, surgieron otros dos temas de alto impacto internacional. Por un lado, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, afirmó que mantiene contactos con el entorno del presidente ruso, Vladimir Putin, para lograr el regreso de niños ucranianos trasladados a Rusia. Según la información disponible, quince menores han sido devueltos a Ucrania desde que inició esta gestión, incluidos siete en diciembre.
Por otro lado, Rusia declaró que “ya no está ligada” al tratado de desarme nuclear Nuevo START con Estados Unidos, el último acuerdo vigente de control de armas estratégicas entre ambas potencias. Este pacto, firmado en 2010 y que expira el 5 de febrero, limitaba el número de ojivas nucleares y sistemas de lanzamiento, además de establecer mecanismos de verificación. Aunque Moscú aseguró que actuará con “prudencia y responsabilidad”, su expiración abre un escenario de menor regulación nuclear a nivel global.
En conjunto, los hechos de esta jornada reflejan un conflicto que se mantiene activo en el campo de batalla, estancado en lo diplomático y cada vez más relevante para la estabilidad estratégica internacional.




