Este viernes 6 de febrero, marca el inicio oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, en donde, a pesar de los avances de equidad de género en los deportes, la combinada nórdica se mantiene como la única disciplina dentro del programa invernal que no incluye una competición femenina. Esta exclusión contrasta con el esfuerzo del Comité Olímpico Internacional (COI), que para esta edición se espera una participación cercana al 47% de atletas mujeres, la cifra más alta en la historia reciente del olimpismo invernal.
La combinada nórdica, que consiste en saltos de esquí y esquí de fondo, ha formado parte de los Juegos Olímpicos desde 1924, pero únicamente en la categoría masculina. A pesar de que en los últimos años se han organizado circuitos de Copa del Mundo y Campeonatos Mundiales para mujeres, el COI decidió no añadir una prueba femenina al programa de 2026, citando criterios de “universalidad” como número de países participantes y niveles de audiencia, para justificar la exclusión.

La decisión ha generado críticas y manifestaciones dentro de la comunidad deportiva internacional. Atletas como Annika Malacinski, esquiadora estadounidense profesional de combinada nórdica, han puesto su historia personal en el centro del debate: tras años de entrenamiento de alto rendimiento, no podrá competir este año por ser mujer, situación que ha viralizado su mensaje en redes sociales.
La ausencia de la prueba femenina no solo tiene implicaciones simbólicas: la participación en los Juegos Olímpicos influye directamente en la financiación, visibilidad y desarrollo de un deporte a nivel nacional e internacional. Sin un espacio olímpico y federaciones que las apoyen, se enfrentan dificultades para conseguir patrocinio o recursos, y la disciplina corre el riesgo de estancarse pese a contar con circuitos organizados y competencia internacional consolidada.
Además, el futuro competitivo de la combinada nórdica en su conjunto está en discusión. El COI ha señalado que, tras estos Juegos, se llevará a cabo una evaluación integral del deporte antes de decidir sobre su continuidad en los Juegos Olímpicos de 2030, en los Alpes franceses. Evaluación que incluye considerar si la disciplina, en su forma actual, puede cumplir con los criterios de interés global y diversidad que el comité busca promover.
La situación de la combinada nórdica ilustra hipocresía persistente en los Juegos Olímpicos: por un lado, existe un impulso oficial hacia la equidad de género en todos los deportes; pero por otro, disciplinas como combinada nórdica, enfrentan y mantienen barreras para la participación femenina. Este caso plantea preguntas sobre cómo las instituciones deportivas equilibran crecimiento competitivo, equidad, y qué condiciones deben cumplirse para que un deporte cuente con representación plena en el escenario deportivo mundial.