La aparición de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 no solo tuvo repercusión musical. También marcó un momento relevante para la industria de la moda: el artista optó por un traje de Zara para uno de los escenarios con mayor audiencia global.
El conjunto, en tonos blancos y de estética monocromática, incluyó camisa con corbata, camiseta deportiva personalizada con el apellido “Ocasio” y el número 64, pantalones tipo chino y zapatillas deportivas, que a lo largo de su presentación, sumó un blazer en el mismo color. El estilismo estuvo a cargo de Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, colaboradores habituales del cantante.
La elección resulta significativa por el contexto. El medio tiempo del Super Bowl suele asociarse con casas de alta costura y diseños exclusivos. En cambio, la presencia de una marca de fast fashion como Zara introduce otra narrativa: la moda accesible también puede ocupar espacios de alta visibilidad internacional.

Además, el número 64 incorporado en la camiseta añadió una dimensión personal al atuendo, vinculada a la historia familiar del artista. Este detalle refuerza una tendencia actual en la moda escénica: integrar elementos biográficos en propuestas de alto impacto mediático.
Desde el punto de vista industrial, el gesto amplifica el alcance de la marca española en un mercado global sin recurrir a una campaña tradicional. La visibilidad obtenida en un evento de esta magnitud tiene implicaciones comerciales y simbólicas, especialmente en un momento en que el debate sobre accesibilidad, lujo y consumo responsable atraviesa al sector.
La decisión de Bad Bunny confirma cómo la cultura pop puede influir en la percepción de las marcas y redefinir jerarquías dentro de la moda contemporánea.



