La relación entre Cuba y México atraviesa un momento de tensión regional marcado por la presión de Estados Unidos y el deterioro de las condiciones internas en la isla. En medio de apagones prolongados, escasez de alimentos y una creciente migración, la solidaridad desde territorio mexicano ha tomado un papel visible, aunque no exento de límites diplomáticos.
La crisis cubana no es reciente, pero en los últimos años se ha profundizado. Miles de familias viven separadas. Una migrante cubana radicada en la Ciudad de México relató que dejó la isla hace cuatro años, mientras su esposo decidió permanecer allí. Desde entonces, la comunicación entre ambos gira en torno a cortes eléctricos constantes y la pérdida de alimentos por falta de refrigeración. La distancia, explica, se vuelve más pesada cuando las videollamadas muestran una casa a oscuras.
Aunque crítica del gobierno cubano, esta migrante rechaza cualquier intervención extranjera. El antecedente inmediato que alimenta ese temor es la captura de Nicolás Maduro en Venezuela tras un operativo militar estadounidense ocurrido el 3 de enero. Ese episodio reforzó entre sectores cubanos la idea de defender la soberanía nacional ante presiones externas.
En este contexto, México quedó en el centro del tablero geopolítico. Tras la captura de Maduro, el país se convirtió en el principal proveedor de petróleo para Cuba. Sin embargo, la amenaza del presidente estadounidense de imponer aranceles a las naciones que enviaran crudo a la isla elevó la presión sobre el gobierno mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum defendió inicialmente la soberanía para apoyar a países aliados, pero finalmente se suspendieron los envíos de petróleo para no comprometer la relación con el principal socio comercial de México.
La respuesta mexicana no se detuvo por completo. Dos buques con más de 800 productos de primera necesidad fueron enviados a la isla. Además, la sociedad civil se movilizó: manifestaciones frente a la embajada cubana, centros de acopio en el Zócalo capitalino y donaciones de medicamentos y alimentos enlatados reflejan un respaldo ciudadano que trasciende la política formal.
La ayuda humanitaria partirá desde Veracruz hacia La Habana, mientras en la isla continúan los apagones. El episodio revela un delicado equilibrio: México busca mantener su histórica cercanía con Cuba sin escalar el conflicto con Estados Unidos. Más allá de la coyuntura, el caso muestra cómo las decisiones energéticas y comerciales pueden reconfigurar alianzas regionales y afectar directamente la vida cotidiana de miles de personas separadas por el mar, pero unidas por la incertidumbre.




