Nos encontramos en la recta final de las elecciones primarias de Estados Unidos, previas a los comicios de mitad de mandato de noviembre de este año. En todo el país, los candidatos se han definido como partidarios del movimiento MAGA (afines a Trump), conservadores moderados o liberales, y progresistas. Sin embargo, es dentro del Partido Demócrata donde se está observando el cambio más radical, ya que los políticos “moderados”, quienes usualmente son vinculados a los super PACs y a grandes intereses económicos, se enfrentan ahora a su mayor desafío. Durante estas elecciones primarias se han enfrentado a candidatos progresistas y/o social demócratas más jóvenes, muchas veces siendo derrotados por ellos antes incluso de enfrentarse con los candidatos republicanos en las urnas.
La más notoria hasta el momento ha sido la victoria del Dr. Abdul El-Sayed frente a la representante Haley Stevens por la nominación para senador del estado de Michigan. Esta contienda se ha caracterizado por ser la más costosa en la historia de Estados Unidos para los demócratas. Por un lado, El-Sayed recibió y utilizó alrededor de 7.5 millones de dólares, recibiendo principalmente pequeñas donaciones que promediaban los $35 USD y rechazando dinero de los super PACs. Stevens, por otro, recibió y utilizó alrededor de 63.9 millones de dólares, principalmente de UDP y AIPAC. Además, ambos candidatos hicieron campañas sobre plataformas y argumentos muy distintos. Mientras que El-Sayed basó su campaña en Medicare para todos, anti-corrupción, declarar su rechazo a Israel y el foco que ha tomado la política exterior estadounidense; Stevens lo hizo en incentivar la industria manufacturera, una expansión pragmática del sistema de salud, ser la candidata con mayor probabilidad de vencer al candidato republicano y un apoyo total a Israel.
La victoria de Abdul El-Sayed nos demostró que los votantes estadounidenses están cansados de votar por los candidatos que están atados a dinero de empresas y grupos de interés. Nos enseñó que están hartos de votar por la opción “menos peor” y seguir con el guion de enfrentamiento que está frente a ellos. Mientras que Haley Stevens buscaba atraer al electorado con la misma estrategia de siempre (solo yo le puedo ganar a ellos), El-Sayed decidió buscar la atención de la gente a través de lo que realmente les interesa: su bienestar, no peleas políticas. Tan solo el año pasado esto lo demostró Zohran Mamdani al ganar la alcaldía de Nueva York. Puede que su victoria fuera un hecho aislado; tal vez incluso los triunfos posteriores de otros candidatos progresistas, como Jasmine Crockett en Texas, podrían explicarse como casualidades. Sin embargo, con esta reciente victoria en Michigan, el bloque progresista y socialdemócrata del Partido Demócrata evidencia un verdadero cambio en las prioridades de los votantes de todo el país, y no solo en los estados demócratas.
La plataforma sobre la que están parados hoy en día los progresistas y social demócratas está expandiéndose cada vez más. Podemos ver cómo el electorado está perdiendo la paciencia con los “mainstream politicians” y ya no están dispuestos a seguir votando por lo menos peor. Veremos este noviembre si la base es lo suficientemente fuerte para hacer un gran cambio en las elecciones intermedias. En 2024, tras la derrota de Kamala Harris, dentro del partido existió una crisis de identidad entre los que consideraban que votar por lo mismo de siempre era detener a Donald Trump y los Republicanos era lo mejor y los que estaban cansados y demandaban un cambio real dentro del partido para darles su voto. Este debate vuelve a aparecer, ahora con una prueba real, ya que habrá quienes prefieran votar por los republicanos o no votar antes de votar por estos nuevos candidatos. Veremos pronto en las urnas el resultado de este debate, ya que sobre este podrá caer el control del congreso para un lado u otro.



