La diferencia de ingresos laborales entre hombres y mujeres se mantiene como un obstáculo para la equidad económica. De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la brecha salarial promedio en el país se ubica en 24%. La organización civil advirtió que cursar estudios avanzados no resuelve este problema, pues las diferencias persisten en todos los grados escolares.
Por nivel educativo, el margen de desigualdad en el nivel de posgrado subió de 18% a 23% entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026. En contraste, la brecha salarial en personas con licenciatura se redujo de 23% a 19%. Por su parte, el sector sin instrucción escolar formal enfrenta la mayor disparidad de ingresos, manteniéndose sin cambios en 37%.
Jornadas de trabajo y tareas de cuidado
El análisis del organismo reveló que las horas de trabajo remunerado influyen de forma directa en las percepciones económicas. De hecho, los varones acumulan en promedio una jornada laboral adicional cada semana:
- Las mujeres reportan un promedio de 37 horas semanales de labor remunerada.
- Los hombres laboran 44 horas semanales en actividades con pago económico.
- Las cargas en labores de cuidados y hogar obligan a las mujeres a buscar esquemas flexibles.
- La falta de apoyos eleva la tasa de empleo informal y reduce el tiempo disponible para el trabajo remunerado.
Retos en pobreza laboral y salarios
El informe reconoció avances previos impulsados por el aumento al salario mínimo desde 2019. Gracias a estas medidas, la pobreza laboral llegó a un mínimo histórico de 30.7% a principios de año. Sin embargo, los datos oficiales del segundo trimestre de 2026 muestran un repunte en este indicador, al subir a 32%. Además, la persistencia de personas que no pueden salir de esta condición avanzó a 68%.
Para revertir esta situación, el CEEY recomendó establecer políticas públicas que equilibren las jornadas laborales con las labores familiares de cuidado. Finalmente, abatir la brecha salarial por género en México requerirá mecanismos directos de vigilancia salarial, asegurando igualdad de remuneración por el mismo trabajo desempeñado en el mercado formal.



