Las bolsas europeas han iniciado la jornada con un notable optimismo, siguiendo la tendencia alcista de los mercados globales. El impulso proviene de un reporte de inflación de Estados Unidos más favorable de lo esperado, que ha reavivado las esperanzas de una política monetaria más flexible por parte de la Reserva Federal. En julio, el Índice de Precios al Consumidor de EE. UU. subió solo un 0.2%, lo que proyecta un aumento anual del 2.7%, una cifra que ha llevado a los mercados a descontar una probabilidad de casi el 94% de un recorte de tasas en septiembre.
Esta visión optimista no se limita a Estados Unidos. En Europa, los datos económicos también sugieren un control de precios. En Alemania, la inflación de julio fue de un 2.0% interanual, lo que se encuentra en línea con los objetivos del Banco Central Europeo (BCE). A pesar de que el BCE mantuvo su tasa de interés principal en el 2% en su última reunión, los inversores esperan que las condiciones globales más favorables le permitan reanudar los recortes en el futuro cercano.
Sin embargo, el panorama corporativo en Europa presenta una visión más matizada. Mientras que empresas como E.ON y RENK Group reportaron sólidos resultados, el fabricante de turbinas eólicas Vestas Wind Systems tuvo una caída en sus pedidos. Esta dualidad en los resultados empresariales subraya la cautela subyacente en el mercado, a pesar del optimismo general impulsado por los datos macroeconómicos.



