La bolsa de valores de México ha experimentado una fuga de capitales extranjeros sin precedentes, alcanzando su nivel más alto en 16 años. En los primeros siete meses de 2025, los inversores foráneos retiraron de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) la impresionante suma de $21,780 millones de dólares, lo que refleja una creciente desconfianza en el panorama económico del país.
Este retiro masivo es un claro síntoma de la incertidumbre que rodea a la nueva administración y su agenda de políticas públicas. La falta de claridad en las estrategias fiscales y la inquietud sobre el rumbo económico del país han generado un ambiente de cautela que lleva a los grandes fondos de inversión a reasignar sus activos hacia mercados percibidos como más estables y predecibles.
El fenómeno de la fuga de capitales se ve agravado por un contexto global de aversión al riesgo. Los inversores internacionales, ante las tensiones geopolíticas y la volatilidad en las economías más grandes del mundo, optan por activos más seguros. Esta combinación de factores externos e internos ha creado una tormenta perfecta para la bolsa mexicana, afectando no solo la valoración de las empresas, sino también la liquidez del mercado.
La magnitud del retiro de capitales es una señal de alerta para las autoridades. Subraya la necesidad de implementar medidas que generen confianza y brinden certidumbre a los inversores. Sin una estrategia efectiva para revertir esta tendencia, la capacidad del mercado bursátil para financiar el crecimiento y la innovación podría verse seriamente comprometida.



